jueves, 29 de diciembre de 2016

Los alquimistas del Dharma

Solvé et Coagula… Viejas palabras, que dan cuenta de la mística, de los inicios de las mutaciones, del cambio de los valores, incipiente química.

Un sabor a impresionismo alemán, al figurarnos aquellos que experimentaban con polvos, calores y colores buscando el oro, en las sombras, anotando resultados, consultando libros, volviendo… Ojos enloquecidos, o calma de sapiente…

Cambiar los componentes, combinarlos con otros, atravesarlos, devenir poliglotas, polivalentes, políticos. Una tabla periódica que según desde dónde se comience devendrá en tal o cual cadena… Resentimiento o Alegría, mala conciencia-actitud afirmativa, voluntad de poder volcada… Valores, poderes incorpóreos.

Semioquímica, palabra que afecta al cuerpo, la profundidad de la superficie, la piel, las membranas, los umbrales, las afecciones, el lenguaje, los signos… ¿qué puede un cuerpo? ¿Qué puede un signo?
Dharma, protección, religión, religazón, reunirse, tomar un pie, una mano, una pata, al borde la manada, la muta… ¿Cómo cuidarnos sin dañarnos?

domingo, 30 de octubre de 2016

Haimis* Psicopatológicos (Po-ética de las afecciones)

I Entidades

Obsesión
Repeticiones pretenciosas
contener el caos
cosmotizar el deseo

Histeria
Desplazamientos
huidas ante el valor
agresividad por desenfoco

Fobias
Ahí patente
ausentar el dolor
máscara en lo irracional

Anorexia
Intensidades maternales
colmada por una imagen
al vacío me lanzo

Depresión
Al filo de la
desesperanza fría
cerrada la luz

Melancolía
Perderse
enlentecimiento
afirmación musical

Límites
Alta intensidad
densidad relacional
dañar…

Psicopatías
Quiere lo que quiere
olfato para la debilidad ajena
voltear el código para la permisión


II De los afectos

Angustia

Sin nombre vienes
asaltar ahuecas
terror de la incertidumbre

Ansiedad
Aceleras lo inmóvil
tiempo que no llega
vibra cuerpo infinitamente

Amor
Incógnita, indefinible
presencia férrea
plenitud

Miedo
Algo viene,
desconocido quiebre
dañarás? Potenciarás?

Resentimiento
Re-sentir la huella
Sed de venganza
Mala conciencia

Alegría
Encontrar-se
sonreír también llorar
POTENCIA

Ira
Tegumento final
Post-frustración
Cenit del dolor

Olvido
Dejar ir
arca de las experiencias
diferente de la omisión

III Lo colectivo

Familia

Un engranaje más
Distribución política primera
Afectos de la crianza


Grupo
Consistencia a-tarea-da
Adjudicaciones y asunciones
La digresión como coeficiente

Institución
Baja líneas
coacciones inhibitorias
lugar para lo nuevo

Cultura
Capital de conocimientos
abstracciones del saber-poder
contracult… lo micro

Partido
Escisiones románticas
Riesgo de fascismo
Programas disidentes

Territorio
La referencia
Múltiple cuerpo, yo y todas las de arriba
exploración

* “porque tienen sabor a haiku”. Ver Wikipedia sobre los haikus, apartado sobre Características/Formales.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Intuiciones, esos microsaberes…


Son esos pequeños saberes que nos desgarran la conciencia. Vienen con la velocidad del rayo: en el cerebro con su química y su eléctrica de la sinapsis; y como, las descargas meteorológicas llevan a la carga desde suelo a trazar una luz sobre el cielo; metamorfosis. Una carga de información sobre algo rasga el paraguas de la conciencia, entrando en un caos de cosas que nos ponen en alerta sobre lo que acontece. Pero el gran problema es que estos pequeños saberes son acallados por las cotidianeidades de las certezas molares, morales y establecidas; sea por temor o por también creerlo una locura, un imposible, es por consiguiente acallado, olvidado, perdido en el tiempo. Luego a ello, la confirmación de una intuición es dada por el tiempo, se cumple, se concreta y llegamos a decir: ¡Te das cuenta, yo sabía! Minuciosa, lo llamado intuición recorre los esteros de la conciencia, vagando, susurrando su aproximación verdadera.
Nos acerquemos a la intuición como un pensamiento pre-formal, pre-formado, allegándose al devenir. Donde algo de lo actual se desarma en un bloque donde el presente se embebe de historia y se rarifica en el futuro. Un discontinuo aparece ante nuestros ojos, un futuro tan lejano con una historia contada en el presente. Lo intempestivo, lo inactual invade nuestra conciencia.
Esta tarea no es para formar microsaberes, sino de seguirlos, perseguirlos, hasta hacerles caso. Seguir su trazado, su trayectoria, pues no hay nada a interpretar. Su carácter de interruptor, su fugacidad no le quita su intensidad, sus afectos y tampoco su singularidad, su particularidad, y como decíamos arriba: su historia.
¿Pero cuál es la importancia de estos pequeños saberes? Tantas veces nos arrepentimos por no haber seguido estos microsaberes. Su línea nos habría ahorrado un par de situaciones complejas. Por ello que un lapsus, un olvido, los efectos de lenguaje en sus cortes y sus plegamientos devengan en estas pequeñas verdades, turbulentas de la calma estructural.
Un microsaber que rompe con los micropoderes, el acercamiento de unas particularidades, singularidades novedosas que crean nuevas formas de visiones y enunciados. Esa idea que fuga, huye del moldeamiento, de las estratificaciones de nuestras diarias y esquematizadas certidumbres, cristales de pasiones y de razones. Tratar de romper con las viejas divisiones en que la humanidad ha caído o construido. Alma cuerpo, inmanencia trascendencia, conciencia inconciencia, eterno-efímero; materia-sustancia; objeto-sujeto; real virtual, posible imposible; razón pasión…
Un pensamiento así, acerca, presiona estas divisiones hasta achatarlas y pensar en nuevas palabras para los pensamientos certeros, fugaces, pero a la vez pasionales, afectivos.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Pequeñas morales para padres


Creo que en estos tiempos de incertidumbres algunas cosas que serán dichas estarían acordes a lo que se pide en diversos lugares. ¿Qué hacer con nuestros hijos? Tanto en su conducta problemática como también el tiempo de recreación que compartimos con ellos. Pequeñas morales porque son algunas guías de qué hacer con ellos, ya que son cuestiones a hacer, como toda moral (una hábito social-tradicional no codificado, pero si trasmitido), pequeñas por que son pocas y a la vez no buscan trascender sino a ser utilizadas y tal vez olvidadas, urgidas por el momento. Y antes de volcar la cuestión sobre los hijos, hay que volver la cuestión al origen de los niños. Por que son los padres que de un modo u otro pasan las cosas a los hijos, sean posturas, intereses, formas de hablar, los temas que se hablan, los juegos, los juguetes, los gustos, las comidas, y también los odios y aversiones. Entonces la influencia sobre los hijos no hay que menospreciarla, porque se hace (y creo que es la forma) de un modo indirecto, más inconsciente.
Los chicos nos observan, captan lo que los padres dicen y hacen crean modelos y juicios a partir de nuestras acciones y discursos y de un modo irrisorio nos marcas nuestras contradicciones.
La primera moral es: la serenidad. ¿Cuál sería su opuesto y es lo actualmente nos marca? El nerviosismo, la intranquilidad, la confusión, los raptos emocionales. Por favor no quiero decir que seamos santos, iluminados, totalmente lúcidos y equilibrados eternos en los que podemos manejar todo inteligentemente. Sino que en los momentos que pasemos con ellos tratemos de despejarnos de los problemas que nos ponen en tal estado. Por que esto excede a la relación de los padres con los hijos, es en el desenvolvimiento social: laboral, colegial, circulo de amigos, pareja, la relación con el otro padre que puede ser disidente. Tensiones que huyen a los hijos, ellos no llevan la responsabilidad de la situación, salvaguardar su inocencia: no tienen la culpa de lo que nos pasa. Las descargas de nuestras tensiones no deben apuntarse a su dirección. Contagiarnos de su dulzura o si no llevarla nosotros, la serenidad es ese despeje de las cosas que nos ponen mal y disfrutar de los hijos. Obviamente este manifiesto pone a los niños en primer lugar, por sobre todas las cosas. Tranquilos, paren, deténgase, mírelo a los ojos, escúchelo.
Segunda: juega jugando. A veces no hay que planificar el juego con horarios, objetivos, reglas de un modo fijo o cerrado. Sí, para el juego es necesario estos ítems a tener en cuenta a la hora del juego, pero es en la etapa inicial. A veces hay que dejarse llevar y en el juego es parte de ello. Hay juegos y juegos, pero se medirá según la edad de cada niño; en edades más avanzadas es importante el seguimiento de reglas, de las metas del juego, y del fin del juego. Pero en los comienzos se juega por que se juega, no importa como empieza y como terminará; lo más probable es que se reorganizada a cada momento, nuevas reglas, nuevos roles, la improvisación es su expresión.
Tercera: Limites. Los límites, su marcación no es autoritaria sino cuidadosa. No es que el niño deba acatar los no que vamos diciendo, de modo absurdo o sin-sentido para ellos. Tampoco darle una extensa charla del porqué del no. Sino a sabiendas de que es bien, a largo plazo. Nuestra función es de guías, de balizas, de cuidadores por ello es que algunos no se hacen o dicen evitando un daño o perjuicio para su persona. A la vez algo más, para ésta indicación sea acatada el niño debe tomarla como válida, y no es como enunciábamos más arriba, automática, divina, hereditaria sino ganada, el respeto se gana en base a posturas y comportamientos cariñosos hacia el niño. Una limitación, un marco es un acto de cariño (y cariño no es solo muestra de ternura y amor).
Cuarta: Seguridad Psicológica. Es importante para el carácter del infante el sentirse seguro. Y ante esto debemos hacer una digresión: nótese que hablamos de cuidados no de protección. La protección corre el riesgo de tornarse en sobre-protección. Muchas veces las inseguridades o temores son transmitidos por los padres, es verdad que con el afán de preservar su integridad pero se nos puede ir la mano. Esto tiene consecuencias para nuestros hijos ya que le queda el mensaje de que el entorno (sea ambiental o social, poco importa) es altamente hostil y que él no va poder defenderse o sino con la ayuda de sus padres. El cuidado abre un poco más el campo a la exploración de las capacidades, para que sea gradual y tenga la sensación de que puede vérselas con el entorno desconocido hasta que se sienta integrado, seguro y manejable. La otra digresión es que seguridad no implica bajo ningún aspecto libertinaje. Que se le permita todo, que puede con todo, que sólo importa lo que sienta. Una cosa es la seguridad y otra el egoísmo.
Quinta: el civismo. La familia es importante pero no es el todo. La familia esta imbricada en lo social, en la comunidad, en las instituciones. Vieron que hay casos donde son permisivos con conductas que deberían reprocharse y por diversos motivos no se las socava; cuando en otros ámbitos se las quiere corregir el niño parece no comprenderlas… ¡Y cómo creen! Si el mensaje que traen del lugar de crianza es que eso está bien que se haga, si lo hace todo el tiempo. Debe de pensarse la crianza como un ciudadano, que convivirá con otros que son diferentes a él y que tal vez querrá las mismas cosas. No es la Civilización, así con mayúsculas, pero si lo político, de la polis, de la ciudad del vérselas con el vivir en comunidad.
Bien por ahora dejaremos éstas pequeñas morales, con el objetivo de no abrumar ni de mandonear, son sugerencias, guías de algunos aspectos de la crianza. No son leyes fijas y eternas, son pautas a ser revisadas. Se resalta el juego de valores, de valoración del con-vivir con-entre-de-desde-para-ante los niños y niñas. Velamos por en interés superior del niño/niña. Pero tratando de no caer en posturas enquistadas de un polo o de otro. Sino dentro de la sensatez y la serenidad, salvaguardando y respetando el mundo infantil.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Esquizoanálisis y depresión (Provisorio)

Qué sabemos de la Depresión aparte de los índices poblacionales que la padecen, de las nomenclaturas y descripciones de signos y síntomas. Investigaremos sobre la equiparación y/o diferenciación con la melancolía. Desde el esquizoanálisis se busca la potencia, la efectuación de una vida, el movimiento, lo libertario, el deseo, la producción, la creatividad (o construccionismo) por ello trataremos de ver en qué se puede aportar al abordaje de esta forma de padecimiento.
¿Se ésta en la depresión, o ya viene con tal o cual persona y se enmascara; se la sobrelleva; o se accede a ella? ¿Es una forma estructural o es que un dolor tan intenso fija los pasos de los afectos y no deja atravesar de otro modo? ¿Vale centrarse en las causas de la depresión? ¿Las mismas son varias o hay una sola? Lo que nos interesa no es tan sólo lo causal sino que es el cómo se sale de ella.
El concepto de agujero negro podría ayudarnos en éste sentido. Extrapolado de la física en Mil Mesetas Deleuze y Guattari proponían el concepto de rostridad, una combinación (agenciamiento) de dos conceptos: la pared-tela blanca y los agujeros negros. En tal concepto se toma la consistencia-inmanencia-trascendencia (entendida ésta última como atravesamiento)-transistancia, dicho de otro modo: lo que está, lo que ésta surgiendo, lo que pasa y a dónde va. Éstos temas tal vez nos darían unas pautas de cómo se podría abordar éste padecimiento.
Supongo que tras ésta mascara blanca que hace de cara ¿Pues entonces que nos queda? ¿Evitar la caída, la sensación de embudo en donde lo que acontezca ha de pasa por ese dolo, taponar tal agujero?
Pensaba que se formaba una especie de círculo concéntrico o un embudo, donde lo que pasa decanta ahí. Muchas de las cosas son vistas por el mismo matiz.

Lo esquizoanalítico propone adentrarse en los procesos. En ir hacia esa línea que se demarca, entrar en tal agujero para atravesar la pared, subirse a ese flujo, en éste caso de la tristeza. Un poco más arriba hablaba de repensar la comparación con la melancolía. Marcelo Percia expone bellamente sobre la melancolía analizando el grabado de Durero . He de ahí que tal vez la depresión se sume en un flujo tendiente al grado cero reduce las intensidades, en cambio la melancolía tiende a reducir la velocidad de los flujos, empastados en el pasado, en lo seguro, y no en el presente o futuro. Si bien estas dos categorías del tiempo se obnubilan en ambos, la melancolía se inclina a una mirada hacia el presente. Contempla la perennidad de las cosas, de los objetos. El futuro se suspende, se lo hace flotar en la depresión se cierra, no hay o es un mismo cuadro fijo u oscuro, tenebroso, incierto, es un presente retroactivo, el futuro se cierne a repetición de la mismidad.
Porque ésta insistencia en la separación o división de la melancolía y la depresión. La melancolía tal vez encierre una resistencia y la depresión no. En la era de la aceleración, de la velocidad en la adquisición, donde las ansiedades tratan de reducirse a nanosegundos, una lentitud del ritmo trata de captar las otras cosas de la vida que también circundan pero no están capitalizadas para el consumo.
Con la melancolía queremos inyectarle ése dejo de romanticismo que lo moderno o posmoderno, de la era del capitalismo mundial integrado lo lleva a la gravedad de la depresión. En qué sentido gravedad, un poco lo que hablábamos arriba de lo gravitatorio de atrayente de capturante, la espacialidad. Por otro lado cuantitativo y más profundo tal vez cualitativo. La depresión aparte de aplastar se nos aparece como sin salida. Una vez que se entra en ella no se sale, dirán. Los psicofármacos palean, de manera esporádica la situación. Pero el cuerpo, la entidad se habitúa a él, que luego se entra en la persecución de la dosis adecuada, administración experimental: bueno ahora vas a tomar 1mg cada 6 hs. Y así intentando llegar a la dosis justa.

Volviendo al punto anterior pensarlo también en gradientes. Es decir en intensidades desde la tristeza, la melancolía y depresión. Igualdad de naturaleza diferencia de régimen. En cuestión de afectos podríamos apoyarnos en los estoicos y en Spinoza. En los primeros para captar el poderío de lo incorporal, que las palabras imágenes, gestos, sonidos, tacto se afectan por en el encuentro de los cuerpos, ése encuentro devendrán en la afirmación de lo vital. En Spinoza damos con las afecciones y afectos. De la efectuación de los gradientes de afección, percibir, y el afecto en lo que se genera luego de ésa percepción. Esto para trabajar las causas.
A donde queremos llegar. Spinoza proponía que el valor de algo, devendrá en la alegría para salud, que incrementa la potencia en los grados de ser afectados. Y la tristeza que reduce esos grados. Uno acciona, activa, mueve y promueve; mientras que la tristeza reduce, inhibe.
Tal vez sea su historia, que lo depuesto en tal estado, sea un evento en particular que ha hecho un quiebre de su carácter (Reichiano) o personalidad, o ideales registros del socius que hacen que la persona se sienta excluida o no alcanza tales valores o ideales.
Y aun así lo que tiene peso no es la causa sino la intensidad. Cómo cambiar los grados de intensidad acercar un poco más desde la profundidad de la tristeza a una potencia, un grado más. Tal vez para nosotros la melancolía está en el entre. En el medio de la plenitud y la impotencia.
Por ello trabajar con un grado más. La prudencia de no pasar de un polo a otro, al placer, a la alegría a la plenitud. Sino de modo procesual, un tránsito que implica un esfuerzo y paciencia. La propagación aefectiva, es una propuesta para el terapeuta, para ganar grados de seguridad. Que es lo que se busca: en su deseo de cura, las cosas (signos) que emita, han de impactar en el cuerpo de la otra persona. Lo que ocurre es que los efectos tal vez no los presencie. Se inspira esto de un enunciado de Hayao Miyasaki “nada de lo que sucede se olvida, por más que no puedas recordarlo” . Aefectiva es un juego entre afectos y efectos, propagación es el alcance, la transcurrencia del espacio (tópica del psiquismo) y del tiempo.

Siendo que la mayoría de las veces con lo que se trabaja en con la discursividad, el enunciado, la semiótica, los signos. En éste caso el contenido de tales expresiones ha de ser con lo posible. No es la certeza, ni la promesa. Sino la posibilidad, lo posible, lo que orbita.
El retiro de la catexis sobre el mundo es que sea en que ése cuerpo no soporta tales energías volcadas sobre sí. De ahí esa éstetica de agujero negro: No valgo nada, todo lo que hago me sale mal; para que si ya sé como va terminar, me siento un/a inútil.
La posibilidad de conexión para la configuración de una forma de vida que haga lo posible. Lo posible es una categoría que no define qué. Cada cual definirá lo que desea. Nos deja abierto el paso en sentido ético no son las morales o molares las que guían el camino (path) sino que en conjunción o disyunción a su historia se trazará las vías de cómo se quiere vivir. Con el axioma de que (para mí) eluda el daño: para sí como para los demás.