miércoles, 24 de agosto de 2016

Esquizoanálisis y depresión (Provisorio)

Qué sabemos de la Depresión aparte de los índices poblacionales que la padecen, de las nomenclaturas y descripciones de signos y síntomas. Investigaremos sobre la equiparación y/o diferenciación con la melancolía. Desde el esquizoanálisis se busca la potencia, la efectuación de una vida, el movimiento, lo libertario, el deseo, la producción, la creatividad (o construccionismo) por ello trataremos de ver en qué se puede aportar al abordaje de esta forma de padecimiento.
¿Se ésta en la depresión, o ya viene con tal o cual persona y se enmascara; se la sobrelleva; o se accede a ella? ¿Es una forma estructural o es que un dolor tan intenso fija los pasos de los afectos y no deja atravesar de otro modo? ¿Vale centrarse en las causas de la depresión? ¿Las mismas son varias o hay una sola? Lo que nos interesa no es tan sólo lo causal sino que es el cómo se sale de ella.
El concepto de agujero negro podría ayudarnos en éste sentido. Extrapolado de la física en Mil Mesetas Deleuze y Guattari proponían el concepto de rostridad, una combinación (agenciamiento) de dos conceptos: la pared-tela blanca y los agujeros negros. En tal concepto se toma la consistencia-inmanencia-trascendencia (entendida ésta última como atravesamiento)-transistancia, dicho de otro modo: lo que está, lo que ésta surgiendo, lo que pasa y a dónde va. Éstos temas tal vez nos darían unas pautas de cómo se podría abordar éste padecimiento.
Supongo que tras ésta mascara blanca que hace de cara ¿Pues entonces que nos queda? ¿Evitar la caída, la sensación de embudo en donde lo que acontezca ha de pasa por ese dolo, taponar tal agujero?
Pensaba que se formaba una especie de círculo concéntrico o un embudo, donde lo que pasa decanta ahí. Muchas de las cosas son vistas por el mismo matiz.

Lo esquizoanalítico propone adentrarse en los procesos. En ir hacia esa línea que se demarca, entrar en tal agujero para atravesar la pared, subirse a ese flujo, en éste caso de la tristeza. Un poco más arriba hablaba de repensar la comparación con la melancolía. Marcelo Percia expone bellamente sobre la melancolía analizando el grabado de Durero . He de ahí que tal vez la depresión se sume en un flujo tendiente al grado cero reduce las intensidades, en cambio la melancolía tiende a reducir la velocidad de los flujos, empastados en el pasado, en lo seguro, y no en el presente o futuro. Si bien estas dos categorías del tiempo se obnubilan en ambos, la melancolía se inclina a una mirada hacia el presente. Contempla la perennidad de las cosas, de los objetos. El futuro se suspende, se lo hace flotar en la depresión se cierra, no hay o es un mismo cuadro fijo u oscuro, tenebroso, incierto, es un presente retroactivo, el futuro se cierne a repetición de la mismidad.
Porque ésta insistencia en la separación o división de la melancolía y la depresión. La melancolía tal vez encierre una resistencia y la depresión no. En la era de la aceleración, de la velocidad en la adquisición, donde las ansiedades tratan de reducirse a nanosegundos, una lentitud del ritmo trata de captar las otras cosas de la vida que también circundan pero no están capitalizadas para el consumo.
Con la melancolía queremos inyectarle ése dejo de romanticismo que lo moderno o posmoderno, de la era del capitalismo mundial integrado lo lleva a la gravedad de la depresión. En qué sentido gravedad, un poco lo que hablábamos arriba de lo gravitatorio de atrayente de capturante, la espacialidad. Por otro lado cuantitativo y más profundo tal vez cualitativo. La depresión aparte de aplastar se nos aparece como sin salida. Una vez que se entra en ella no se sale, dirán. Los psicofármacos palean, de manera esporádica la situación. Pero el cuerpo, la entidad se habitúa a él, que luego se entra en la persecución de la dosis adecuada, administración experimental: bueno ahora vas a tomar 1mg cada 6 hs. Y así intentando llegar a la dosis justa.

Volviendo al punto anterior pensarlo también en gradientes. Es decir en intensidades desde la tristeza, la melancolía y depresión. Igualdad de naturaleza diferencia de régimen. En cuestión de afectos podríamos apoyarnos en los estoicos y en Spinoza. En los primeros para captar el poderío de lo incorporal, que las palabras imágenes, gestos, sonidos, tacto se afectan por en el encuentro de los cuerpos, ése encuentro devendrán en la afirmación de lo vital. En Spinoza damos con las afecciones y afectos. De la efectuación de los gradientes de afección, percibir, y el afecto en lo que se genera luego de ésa percepción. Esto para trabajar las causas.
A donde queremos llegar. Spinoza proponía que el valor de algo, devendrá en la alegría para salud, que incrementa la potencia en los grados de ser afectados. Y la tristeza que reduce esos grados. Uno acciona, activa, mueve y promueve; mientras que la tristeza reduce, inhibe.
Tal vez sea su historia, que lo depuesto en tal estado, sea un evento en particular que ha hecho un quiebre de su carácter (Reichiano) o personalidad, o ideales registros del socius que hacen que la persona se sienta excluida o no alcanza tales valores o ideales.
Y aun así lo que tiene peso no es la causa sino la intensidad. Cómo cambiar los grados de intensidad acercar un poco más desde la profundidad de la tristeza a una potencia, un grado más. Tal vez para nosotros la melancolía está en el entre. En el medio de la plenitud y la impotencia.
Por ello trabajar con un grado más. La prudencia de no pasar de un polo a otro, al placer, a la alegría a la plenitud. Sino de modo procesual, un tránsito que implica un esfuerzo y paciencia. La propagación aefectiva, es una propuesta para el terapeuta, para ganar grados de seguridad. Que es lo que se busca: en su deseo de cura, las cosas (signos) que emita, han de impactar en el cuerpo de la otra persona. Lo que ocurre es que los efectos tal vez no los presencie. Se inspira esto de un enunciado de Hayao Miyasaki “nada de lo que sucede se olvida, por más que no puedas recordarlo” . Aefectiva es un juego entre afectos y efectos, propagación es el alcance, la transcurrencia del espacio (tópica del psiquismo) y del tiempo.

Siendo que la mayoría de las veces con lo que se trabaja en con la discursividad, el enunciado, la semiótica, los signos. En éste caso el contenido de tales expresiones ha de ser con lo posible. No es la certeza, ni la promesa. Sino la posibilidad, lo posible, lo que orbita.
El retiro de la catexis sobre el mundo es que sea en que ése cuerpo no soporta tales energías volcadas sobre sí. De ahí esa éstetica de agujero negro: No valgo nada, todo lo que hago me sale mal; para que si ya sé como va terminar, me siento un/a inútil.
La posibilidad de conexión para la configuración de una forma de vida que haga lo posible. Lo posible es una categoría que no define qué. Cada cual definirá lo que desea. Nos deja abierto el paso en sentido ético no son las morales o molares las que guían el camino (path) sino que en conjunción o disyunción a su historia se trazará las vías de cómo se quiere vivir. Con el axioma de que (para mí) eluda el daño: para sí como para los demás.