miércoles, 2 de enero de 2013
En nuestra clínica, persiguiendo este paradigma (el estético), la cuestión del sujeto ya no se posará tan solo en las verdades, en los saber-es, las salidas edípico-castrenses. Sino en la posibilidad de plastificar la realidad, o que lo real es movimiento y es justamente la rigidez estructural lo que no nos permite seguir con el proceso creativo. Entrampados en las repeticiones vitales, en los ensayos-los errores, en los rituales, en las desavenencias amorosas, en los maltratos conyugales, en el desamparo del adulto hacia los niños, en la paternidad obligada, en la sexualidad aplastada, en las deudas monetarias, en la invasión y el robo del pensamiento; una ventana, con sus bisagras aceitadas es lo que necesitamos para respirar.
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