martes, 19 de noviembre de 2013
" Este proyecto, toma como matriz operacional el enfoque clínico, no tanto en su sentido clásico (aunque lo incluya) de clínica como clinos, cama, que remite a la cura de algo concebido como patológico, sino como cura en tanto cuidado por el otro, lo cual expande sus posibilidades ampliamente: ese otro puede ser quien necesite ese cuidado en el orden de lo psíquico, o en sus condiciones de vida social, o en cuando a su hábitat, o en cuanto a su capacidad de aprendizaje, etc. Esa disposición conlleva además la práctica con el individuo, con el grupo, con la institución-organización y con el campo social." Alberto Ascolani en referencia a la clínica esquizoanalítica
sábado, 26 de octubre de 2013
Clínica esquizoanalítica
Operaciones de un sacha-terapeuta
Para comodidad tomo procederes por todos conocidos y expectables incluso para las personas que vienen a consulta, quienes pueden tener diferentes nominaciones: paciente, analizado, analizante, cliente, usuario, etc; pero luego el rumbo cambia hacia lo ignoto, tanto para mí como los personas.
Primero por que el diagnóstico no se trata de estructuras, ni mucho menos de cuadros de trastornos estadísticos de algún manual industrializado. Se trata de determinar movimientos, acciones diarias, lugares que se ocupan, relaciones sociales, de parentesco, laborales, filiales, conyugales, recreativas. Y a partir de ahí poder ver que es lo cristalizado, lo constituido, lo armado. Artificios y artilugios existenciales. En base a esto poder, provisoriamente, oír-visualizar algo. Que hay ante el colectivo (personas: familiares, amistades, laborales, pareja; objetos materiales; animales; inmateriales: valores estéticos, económicos, morales, éticos) cómo desarrolla sus días se puede determinar su posición y por qué no ante el deseo. Porque hay algo fundamental: el deseo no es tomado como transcendental. No se llega al deseo, no se posiciona ante el deseo, no hay enfrentamiento primordial ante la falta, ni de las líneas de carencia, de la ausencia, de la inermidad continua. Por ende ¿acaso no hay inconsciente? ¿Devenimos al triunfo enmascarado del yo, de las perspectivas biologistas, el neo neo conductismo-cognitivismo? Tampoco. Hay sujeto, pero no uno, ni UNO, ni otro, ni OTRO, todos menos uno, fórmula de la eterna diferencia = n-1. Hay inconsciente pero es maquínico, conecta y corta, produce, a veces reproduce y otras no produce. Toma, colecta, copta, restituye, arma, constituye el drama (tragedia y comedia) y no solo es teatro, deviene fábrica, taller, paisaje. Producción de subjetividad, antes que reversiones de un sujeto. Potencia antes que carencia. Singularidades antes que reediciones.
sábado, 16 de febrero de 2013
Brújulas Boca_cionales
Nos han atrapado, el deseo está fragmentado en un papá, una mamá o sus subversiones y en la falta. Y el sujeto también fragmentado entre lo que dice y lo que querría decir, lo enunciado y la enunciación, inconsciente y sujeto. Más que retorno a Freud, parece un retorno a Descartes: digo y luego soy. Pareciera que nadie puede hacer ni decir nada, si no es superando algo así como una pequeña muerte, angustia de castración, falta del ser en ser lo que vendrá. Y el deseo sigue escapando a la familia; al consultorio del analista; a la sociedad y al estado. Aquello que se hace sin mediar la razón o sin su separación con la pasión; la inconsciencia mera, donde todo se puede y no hay que contrastarlo con ningún principio (de realidad) o fin (de la pulsión). Deseo a la manera oriental, donde no le falta nada, lo hace todo, desea desear. No es omnipotencia, este toda potencia no es metafísico, es lo más material que existe. Es en las producciones donde el deseo como tal circula. Producciones sociales, cuando el individuo se engancha a ellas o no. Un inconsciente que produce, no que representa.
Si los jóvenes no tienen o les cuesta una elección o incluso no producen absolutamente nada es porque el deseo está obturado, reprimido. O también se sumen a las formas de producción de deseo, ciertas marcas, registros, códigos del deseo: Harás esto, trabajarás así; consumirás esto; la sexualidad será así. Las instituciones han logrado su cometido: ejercer el poder del estado y ponerlos en la antiproducción. Y sobre todo colmarlos de afectos tristes para que no hagan nada más de lo que se les ofrece. La tarea positiva de la orientación (coincido con Maritza Montero) es la mirada positiva de las individuos concretos, que ellos pueden jugar, también, en el poder. Dejar de delegar, de creer en la representación e implicarse en su problemática. Todo el campo social es político. También coincido con la postura, de los que trabajen en orientación, sean de agentes o de catalizadores, del deseo, movilizar o hacer estallar el deseo en estratos nunca antes pensados o sentidos. Nos salimos aún más de la posición en la que podemos caer, de déspota disparador de verdades y directores de la acción; es decir de llegar a institucionalizarnos. Tal vez nuestra tarea sea únicamente mediática, somos un camino a liberar las producciones del inconsciente.
miércoles, 2 de enero de 2013
En nuestra clínica, persiguiendo este paradigma (el estético), la cuestión del sujeto ya no se posará tan solo en las verdades, en los saber-es, las salidas edípico-castrenses. Sino en la posibilidad de plastificar la realidad, o que lo real es movimiento y es justamente la rigidez estructural lo que no nos permite seguir con el proceso creativo. Entrampados en las repeticiones vitales, en los ensayos-los errores, en los rituales, en las desavenencias amorosas, en los maltratos conyugales, en el desamparo del adulto hacia los niños, en la paternidad obligada, en la sexualidad aplastada, en las deudas monetarias, en la invasión y el robo del pensamiento; una ventana, con sus bisagras aceitadas es lo que necesitamos para respirar.
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