domingo, 22 de abril de 2018

El sin cara-Rostridad (o esquizoanálisis para, ante, desde, hacia, con, en niños) Parte I

La aparición material
Él puede producir lo que quiera. Imperceptible deambula. Su cuerpo un vacío oscuro. Y aún así busca a dónde empalmar. Fichas de jabón perfumado, oro y tal vez aquello por donde el otro pasa, se detiene, mira, registra.

Al no poder conectar, entre-gar, traga, engulle, lo que el lugar ofrece: Comida, baños, gente.
Chihiro desposeída de su identidad al entregarse a Yubaba se le quita algo un resto. Chi-hi-ro: Chi=Zen.
El sin cara busca... ¿Qué? Es lo ominoso, místico. Devenir algo. Cliente rico, con voz de sapo, luego empleados, Zen. Ella es interpelada a responder por éste inusual huésped, antes el “maravilloso cliente” al monstruo déspota devorador, que pide su presencia. En el agenciamiento de rescate de Haku, Zen no tiene tiempo para quedarse con este monstruo. Al cual le pregunta qué desea, qué quiere de ella, dónde están sus padres, de dónde es. Deviene el ataque, la posibilidad de ingestión, de incorporación.
Devorar sin desovar, sino devolver al ingerir algo divino (pastel del hierbas entregado por el dios-Río).Y la carrera de fuga que lo va purgando. Esa intensidad-velocidad que Ghibli sabe hacer sentir-vértigo.
Y al salir del lugar vuelve a la calma, la serenidad. Es el lugar: quienes lo habitan; lo que consumen; lo que hacen y hacen hacer, dicen; sienten.
El en el viaje la calma, la soledad, fuga y salida. Hasta llegar al pantano a la casa de Zeniba (gemela de Yubaba)
Dónde en la vida laboriosa, hogareña, lejos de los flujos de dinero, comida, agua, jabones, ocio es de otra velocidad otro ritmo.
Lo del Sin-cara es una especie de mini-mono-mito. Donde de un estado inicial, una a travesía, encuentros, obstáculos, modificación, superación y retorno al punto de inicio pero renovado por la experiencia. Que a grandes rasgos es el movimiento en Chihiro. Éste personaje es lo más llamativo de la historia no hace más que acoplarse, no es central, se centraliza, de hecho esta casi en el medio del film. A la vez es un personaje que ha quedado queda y tal vez quedará impreso. Esta oleada de impresión, hace de síntoma, llama sin ser invitado, aparece inconexo en la narración. Por ello se intitula “aparición espiritual” Ya que originalmente el título es la “La desaparición espiritual de Sen y Chiriro” “Sen to Chihiro no kamikakushi”

Año 2001 Sin-Cara

“Precisamente porque el rostro depende de una máquina abstracta no se contenta con ocultar la cabeza, sino que afectar a las demás partes del cuerpo, e incluso, si fuera necesario, a otros objetos completamente distintos. Así pues, la cuestión es saber en qué circunstancias se desencadena esa máquina, que produce rostro y rostrificación” Guattari-Deleuze pag 176

La invitación es adentrarse a la propuesta esquizoanalista. En la meseta 7 Año cero – Rostridad de Mil Mesetas. Invitación ya que no va a haber en éste ensayo tal síntesis, sino robos, cortes y pegas.
Lo que sí, y es el desafío mayor, a pensar, sentir y actuar en lo cotidiano y en la clínica. Chapeau para Segismundo al hacer vibrar en la mesa “La psicopatología de la vida cotidiana”.
Como romper con lo que es duro reconocible, duro, la pared y sus agujeros…

"Pero la significancia es inseparable de una pared blanca sobre la que inscribe sus signos y sus redundancias. Y la subjetivación es inseparable de un agujero negro en el que sitúa su conciencia, su pasión, sus redundancias" (Mil Mesetas pág 173)


De la maquina deseante a la maquina abstracta. Tal abandono por dos cuestiones (intuidas), la moda que se desplego después del Antiedipo, la posible banalización del concepto y la esterilidad consiguiente al mutar a un reduccionismo. E internamente el concepto también quedaba como global.
En la abstracta por que procede por abstracciones. Y no en el sentido meramente filosófico o psicológico, sino por abstractos, extractos, pedazos, partes que no también tienen su costado concreto. De aquí que se dé primacía a los encuentros, a los acontecimientos, y lo que ocurre, el tan mentado “entre”. De los encuentros, de los territorios, de los flujos, de los cuerpos, de los posibles de las transducciones…
Lo que de momento puede ser reconocible, identificable, pasa por un proceso de caracterización, dónde un cúmulo de fragmentos se sedimentan, calcifican. Pero a la vez no hay nada que garantice el desarme, la desarticulación, disolución (veáse la ingesta del pastel de hierbas) la fuga, otros lugares: salida del hotel-agua-tren-zona del pántano-casa campestre.

Tal vez en su complejidad, resonó lo que pasa en un cuerpo, en los cuerpos, en el agenciamiento, en las maquinas abstractas, en el Sin-Cara, Sin-órganos, Sin-Organización la disponibilidad aiónica.

Detrás del Umbral

Volvamos a la realteridad. Por qué de los niños. En la clínica de niños-adolescentes mucho de lo antecendente se juega. Un poco de reencuentro del mundo infantil, tanto en el contenido como en la expresión de tal film. Son los cuestionamientos que podríamos llevar a la hora de iniciar un abordaje con tales personas. Un sin-cara denominado síntoma.
En el medio de la historia, del relato, de la composición familiar hacen aparecen al niño-adolescente. Recomponer otro rostro. Hacer pasar, deglutir, devolver, desovar. De un sistema a otro, y preferimos agenciamientos, al resguardo de que no hay un equilibrio precedente. El aligeramiento de las maquinas abstractas, extractos variados y variables que se relacionan unos con otros y no son símiles, una imbricación multidimensional: lugar de hijo, escolaridad, relación con adultos mayores, cuál de los padres asume la crianza, trabajo de los tutores, habitación, herman@s, juegos, vecinos, amigos, barrio donde viven, lugares de recreación, deporte, enfermedades crónicas –tratables-reversibles o no.
La intervención (del analista) se trate tal vez devenir ése viaje de purga-búsqueda hacia otro lugar, otra vivencia, otro modo de vida. Pero no solo del personaje sino de los lugares (entiéndase familia).
¿Y qué hay de diferencial con las posturas sistemistas o familiaristas? Que también son parte de otro sistema o agenciamiento. No se autoabastecen, no son autoreproductivas, que se conectan con otras cosas, la economía, los poderes, los saberes, otros grupos, otras instituciones, las que mencionábamos arriba. Y no le quita ponderación… valor. Construye y destruye subjetividad.





Bibliografía
• http://www.imagencristal.com.ar/imagencristal_portal/clase-43-rostridad/

• Capitalismo y esquizofrenia: Mil Mesetas. G. Deleuze-F. Guattari. Ed Pre-Textos. Valencia 2002.
• Infancia, Subjetividad y Violencia. 200 años de historia. Jorge R. Volnovich- Nicolás Fariña. Ed Lumen 2010. Bs As.
• Los cómplices del silencio. Infancia, subjetividad y prácticas institucionales. Jorge R. Volnovich. Ed Lumen 1999. Sobre todo el apartado “El reloj de Damián”
• Clínica y sociedad: Esquizoanálisis. Osvaldo Saidón. Ed Lumen. Bs As. 2002
• http://es.wikipedia.org/wiki/El_viaje_de_Chihiro

Filmografía
• Sen to Chihiro no kamikasushi. De Hayao Miyazaki. 2001. Japón. Studio Ghibli.