Cualquiera que haya
escrito,
pintado, esculpido,
construido, modelado, inventado,
lo ha hecho sólo
para escapar del infierno
Antonin Artaud
Preludio
Prosiguiendo a Artaud en cuanto a Van Gogh (Artaud, Van Gogh el suicidado por la sociedad. 67: 1998) “Además nadie se suicida solo. Jamás nadie estuvo solo al nacer. Y tampoco nadie está solo al morir.” (Artaud, Van Gogh el suicidado por la sociedad. 67: 1998) Ya no hay yo que valga, responsabilidad individual, ni expresión de los seres que sea solitaria-aislada. La hipocresía de decir que algo ha salido de la nada, una creatividad teológica que corporeiza verbos, o que aparezca como un milagro tecnológico, debe cesar. ¿Quién habla?, ¿quién lee?, ¿quién escribe? En realidad: ¿hay un quién preciso, definido, integro, libre de ataduras que puede decir: -existo solo. Fantasmas, fantasías, recuerdos, sensaciones, grupos y grupúsculos nos revolotean. Sin paranoia decir: -somos. El yo debería mostrar su paradójica división y/o. Exclusión e inclusión, pero ya no soledad.
Hacia donde vamos
Lo que últimamente a primado en nuestras producciones es un paradigma cercano o próximo a la cientificidad. Primeramente traspasando sus métodos-técnicas, discursos y referencias de disciplinas que tienen como máxima operativa la universalidad de la transmisión y del descubrimiento. Así también una división tajante entre objeto y sujeto, u objetivizando a la subjetividad, poniéndolo en un cuadro estático, con posibilidades de manejabilidad, y hasta, de previsibilidad.
Y también lo que se ha contaminado con tales ejes son las prácticas de nuestro campo. En los planos que sea, lo que ha ocurrido es hay una puesta en acción de un objetivo (la salud mental, resguardo de la subjetividad, la particularidad del sujeto, una implicancia, la crítica activa…) pero se confunden los métodos, los medios, para llegar a tales metas. Se traza entonces una utopía, una zanahoria y su burro; métodos regios y un “objeto” blando, flexible, móvil.
Del lado de acá, del campo psi, hay una roca que no nos deja avanzar, obtura, traba, incrementa la presión y a fin de cuentas todo lo desborda. Aquella “roca de la “muerta” castración”, nos quieren hacer creer que esta “viva”, la vivifican unos cuantos, no “quiero” más la omniexplicación de la ausencia. Todo lo significativo, lo llamativo, lo indicativo, lo sindrómico es a causa de esta falta en ser del ser. Una ontología de la carencia, que se llena con lo cultural simbólico normópata. Y aún así, las cosas huyen por ello. Por ejemplo podemos tomar el desplazamiento o el proceso metonímico, pero criticar la puesta de tal proceso a la supeditación a un significante ausente, el ojo en el triangulo sobre la pirámide masónica que se puede ver en el dólar.
Que todo lo digita, lo ve y oye y hasta ordena, un ordenador filológico. Cuando lo real desborda por tantos lares que lo imaginario deja de ser tal y no hay batería simbólica que lo cubra.
Esta crítica epistemológica nos acerca a otra cuestión ya metodológica. La querida dialéctica, el tan mentado y bien ponderado movimiento dialéctico. En este vals-torbellino, en el que no se aceptan las mezclas, o que los elementos ya de por sí están contaminados, que no se trata de despejes entre puros, dos elementos claros, precisos definidos o forzarlos a diferenciarlos tajantemente y luego confrontarlos. Se requeriría una velocidad infinita para llegar al centrifugado y a la deseada síntesis. Pero tal descomposición, muestra sus partículas elementales. Tal vez el movimiento dialéctico sea un modo de acercarnos y no El medio para una lectura de la realidad. Un color depende de las superficie de sus partículas que refractan determinadas haces de luz. Una mujer pertenece a tantas instituciones que no solo es proletariada o campesina. “Participa así de muchas almas colectivas: la de su raza, su clase social, su comunidad confesional, su estado, etc” (S., Freud. Psicología de las masas y análisis del yo, 1925.)
Este es nuestro estado de cosas actual, entonces tratemos de atraer lo virtual, no solo porque no exista, sino que esta junto con nosotros, revolteando alrededor, rarificado, posible y hacia donde deberíamos tendernos. Ante lo que tenemos o manejamos actualmente, nos parece que tendríamos que irnos en la dirección opuesta a esta constelación de referencias.
Propuestas
Primeramente propongo una
eneléctica (tras la égida de la fórmula de la diferencia n-1 = todas menos una) como posible camino para llegar a la verdad, como método. Meto todo del ecléctico, no es. Ya que hay una valorización no equilibrada, alejada de la mano del orden moralista, o de una lógica universal. Una disposición de elementos que distan de la armonía aparente o constante tradicional. La validez la otorga el momento, el contacto con las necesidades, la estética-ética. La posibilidad de contar con el elemento n, signo del infinito, de la incógnita, de este virtual que se hace real-actual. Por que si hay dos elementos, también tres y cuatro y cinco y seis… El encadenamiento puede…puede o no, multiplicarse e implicarse concretamente.
El colectivo de cosas y su encadenamiento nos induce a romper con la epistemología de la división y oposición sujeto objeto. Tomemos los trabajos de Piaget en los cuales nos mostraba como las formas más abstractas-lógicas de pensamiento llegaban gracias a una confusión, uso y prácticas con objetos. O Donald Winnicott con sus objetos transicionales y espacios –intersticiales- interaccionales. O la Z.D.P. (Zona de desarrollo proximal-potencial) de Vigotsky. Desde estos trabajos podemos seguir o alimentarnos para decir que la pretendida división Sujeto-objeto es absurda e incluso falsa Lo que está ahí cercano, próximo o proximal, transcurriendo el límite, siempre en el límite, extendiéndolo.
La esterilidad, la asepsia a la que tanto se aspira en pos de una cientificidad de bata blanca, no tiene lugar en espacios de contaminación e influencia. Un borramiento de la barrera. Una especie de elección o de opciones y de formación en el solo hecho de admirar un cuadro, tararear una canción, leer un libro, usar tal herramienta nos hace y nos conforma, usamos y somos “eso ahí” sin interpretación, ni simbolismo. Y tal vez esto se vea más adelante es la elección de los profesionales, o el tipo de terapias, las variaciones dentro de una línea teórica, etc. Me parece que cuando se pregunta: ¿Y vos que sos? No se cuestiona el saber o el grado de profesionalidad, sino los efectos, el discurso, el material con que se ha de trabajar.
Tampoco hay secuencia de los elementos de formación, una jerarquía preestablecida, una especie de gravitación no-circunferencial, deleznable, puede sumarse o caerse un elemento. En una relación de pareja, lo que los juntó puede ya no estar, pero si hay otras cosas, otras formas de erotismo, un contacto distinto, o volver a los estados iniciales luego de ocho años ya de noviazgo. La muerte de un familiar, la mudanza de otro, la llegada del novio de la nena, los alquileres de los cuartos, un nieto, etc. Son cosas que pasan y que no necesariamente se dan en este orden, pero que están todos ahí alrededor siendo posibles, o que de hecho pasaron, pero que no dejan de dar una singularidad a lo personal.
Una
heterogenesia se nos aproxima gracias a la eneléctica. Pero la cuestión es como se forma tal estado del ser en que justamente, lo de estado es una parodia, ya que el movimiento es muy cercano, casi al lado de él. La dinámica lejana a una operación o modelo de la termodinámica: estados de tensión, carga, descarga, relajación, nuevamente incremento de la tensión. O adherirle la ausencia como móvil, el de la pieza ausente para que se inicie el juego. Si la necesidad y la carga (sea interna o externa) nos proponen y hasta imponen que sean trascendentales a nosotros, podemos tranquilamente oponernos diciendo que hay presencia, lo llevamos con nosotros, está en todos y con nosotros: potencia. Son las cosas de este mundo las que nos salvarán. En nuestras cotidianidades las cosas que circulan minuciosamente, silenciosamente, son las que nos hacen lo que somos. Tal vez en última instancia lo que cuenta es esta especie de ramificación de los seres que nos contactamos y redactamos como personales y no tanto. Una apropiación subjetiva no centralista, capitalista, una expropiación momentánea. Ay mi tortilla, mi café, mi diario, con mis pantuflas el calor de la cama y más nada pido. Ó …ay, vos a mi dame mate cocido y sanguche de salame y los dedos de los pies se me dan vuelta. No son seres en sí o bajo la tradición de reconocimiento como tales por el hecho de conciencia. Los espíritus que habitan con nosotros son en los contactos y disposiciones mundanas. El plan del día es lo que nos toca hacer, ir, comprar, hablar, besar, morder, arreglar… y es en definitiva, a modo general, nuestro día y es nuestro. “Una parte. Es pequeña y frágil y es la única cosa en la vida que merece la pena tener. No debemos perderla ni venderla. Ni desecharla. No debemos dejar que nos la quiten.” (Alan Moore. V de Vendetta. 180: 2005).
Esta nueva forma de ser-estar ya no depende de un movimiento particular o una operación aparte para investir tales objetos, un fetichismo social, diario. La libido escapa a la persecución de lo caído o perdido. Con sus seudópodos toma, atrae, las cosas más disímiles opuestas, distantes. Un comunista que toma Coca-Cola; un rastafari que come sanguches de milanesa. Dejar de lado el principio de no contradicción. Ya que la valorización está mediada en base a un interés que es histórico: sea individual, sea colectivo. Cargado en un momento dado, que puede persistir en el tiempo o no.
El auto en una familia. Parece un fantasma que persigue e insiste, deviene un mandato del padre, tanto para él mismo como para los hijos. Pero ese Superyo siempre es en referencia a una sugestión mercantil-publicitaria. Un uso exigido para el prestigio, para la economía, para el confort.
Nos queda también acercarnos a un nuevo movimiento que nos saque de tales instancias, donde el bordeamiento publicitario sea vencido por nuevas formas de rehacer o recomponer la subjetividad. No es casual, el sentimiento de venta del alma, de la sensación de pertenencia al tener el producto comandado por la mercadotecnia. Últimamente nuestra subjetividad ha quedado entrampada en la venta, anhelo de ser solo a través del consumo. Ya no siquiera del uso de tales o cuales productos, sino en el consumo, consumir hasta el infinito. Y también tener el capital para hacerlo, el exceso de capital para continuar la con-su-misión. Todo un mundo, todo un universo totalmente alejado de las referencias locales-regionales “Si dejaste de mascar la coca, y la cambiaste por un bazooka, Que a los dientes los hace pelota. Si el cemento te cagò la vida y los focos son tu sol de dìa, En La Quebrada es mas linda la vida.”. (Humahuaca Trío. Humanhuaca Trío. Tema 5. 2005.)
La identidad obviamente va a quedar saqueada, injuriada. Y el ataque tiene múltiples flancos, tanto representativos como afectivos, concientes e inconscientes: lo cognitivo, lo emotivo, lo sensorial, lo memorial, lo sexual, lo moral, lo corporal… Una especie de fragilidad, de quiebre constante para dar respuesta a tantos envistes, impactos a la subjetividad.
Tal vez la respuesta está justamente aquí con nosotros. La continuidad de heterogenesia y
fragilidad. El problema actual es que el conjunto de la sociedad del consumo, socius consumens, presenta una forma de ser que se pretende fuerte, integrada, unificada que solo unos cuantos quieren y pueden estar dentro o al margen. La marginalidad es el problema para tal orden de cosas. Cada quien tiene sus marginalidades, sus excepciones, sus otros consigo. Por la fortaleza del sistema es que se trata de atraer a tal conjunto. Todo aquello que ha crecido por fuera del tal, es captado, capturado haciéndolo pasar por tales lares. Forzándolo a moverse por las estructuras ya hechas. Lo que es supuestamente espontáneo, es una organización con las necesidades del momento, por que no responden a un cuestionamiento, ni consignas de una agrupación tal, ni bajo los métodos tradicionales de irrupción. Esas formas son tomadas captadas, asimiladas, por su persistencia en el tiempo que a la larga pierden su fortaleza. Las huelgas, los paros, el piquete, el cacerolazo son formas que ha surgido en su tiempo y en su lugar que han persistido a lo largo del tiempo y llegado a forma totalmente atemporal y a-espacial de la lucha…
Transclusión [Baremblitt]
El nuevo paradigma es esta cercanía de la abolición y la creación. La constante amenaza de consumir hasta sí mismo, si miramientos de planos: la persona, un grupo, una institución, una comunidad, una sociedad; nos pone en evidencia también que la forma de ser es la creación, que nos es inevitable. Hemos hablado mucho de la creación como un gran índice de salud, pero al sernos inherente, la potencia creativa es entonces también motor vital.
Lo que enferma es la imposibilidad de no encontrar un camino nuevo, ante lo que acontece, el proceso creativo es detenido. De allí las múltiples formas de enfermar. Cuando Canguilhem proponía la posibilidad de normativizar como forma saludable (Canguilhem,G. 1986), era la posibilidad de crear nuevas normas en base a las contingencias de los momentos. Las producciones tienen que tratar de soltar las riendas a la creación, promover el proceso creativo.
Creemos que quienes están más cerca de tales procesos son los artistas. Su obra es siempre en búsqueda de expresar algo totalmente externo a lo que cierra, él en su obra presentifica las cosas que no parecían poder expresarse. Más que un ideal de cientificidad, de solidez de argumento certero, es más bien la promoción de sensaciones de lo que está pasando. Por ello la imposibilidad de aunar la producción estética bajo el yugo de una racionalidad única. El sentido de la obra está dado por cada quien.
Pero aún así en que los colores se mezclan y nada queda totalmente puro. Lo creativo no es meramente de artistas, hay en la ciencia, en la política, en la educación, en la tecnología creaciones totalmente novedosas. Justamente huyendo a la obsolescencia de algunas viejas formas de hacer las cosas. Es decir algo de las sensaciones son plasmadas en las creaciones, aunada a una demanda social, colectiva, institucional.
La inventiva, la investigación huye del paradigma de la comprobación institucional, de la aprobación referencial, de la permisión calificada, para traernos la novedad, la revolución, el cambio.
En nuestra clínica, persiguiendo este paradigma, la cuestión del sujeto ya no se posará tan solo en las verdades, en los saber-es, las salidas edípico-castrenses. Sino en la posibilidad de plastificar la realidad, o que lo real es movimiento y es justamente la rigidez estructural lo que no nos permite seguir con el proceso creativo. Entrampados en las repeticiones vitales, en los ensayos-los errores, en los rituales, en las desavenencias amorosas, en los maltratos conyugales, en el desamparo del adulto hacia los niños, en la paternidad obligada, en la sexualidad aplastada, en las deudas monetarias, en la invasión y el robo del pensamiento; una ventana, con sus bisagras aceitadas es lo que necesitamos para respirar.
Nuestros cuadros operativos también deberíamos cambiarlos. El diagnóstico que supuestamente ayuda a un entendimiento y a una operatividad del tratamiento, la interdisciplinariedad y todos los intentos por asir, por ayudar realmente al humano, volverse o retomarse como posible intento de salud, un cuadro de situación, no de clasificación, no de un cierre tranquilizador para el profesional. El cambio sería en abstraernos de los viejos cuadros. No hay enfermedades sino enfermos. No hay terapias sino terapeutas. (Hernán Kesselman, 2007). El cuadro diagnóstico es tan solo parte del conjunto de síntomas y signos, pasados por un discurso de explicación y comparación, vicio médico de la explicación externa. Entonces tampoco hay aislamiento y resguardo en la modelo de la clínica asistencial de lo que acontece afuera, tanto al doliente como al terapeuta, ambos caen en la sensación de que el afuera siempre está, se habla de ello y por lo tanto impera y pulsa posiciones más que estados de salud o de enfermedad.
Entonces el compromiso con la sociedad, ya no es por la profesionalidad totalmente aséptica, científica universal y una racionalidad despampanante. Sino en la posibilidad de dar o comenzar esta potencia creativa. Acercándonos entonces a las tareas y modelos artísticos. Quien más que ellos han intentado acercarse a la movilidad de los seres, a la labilidad emocional humana y no solo como muestra, sino como acompañantes de las realteridades (Baremblitt, 2004). Entonces las dramatizaciones y sus variaciones (mascaras, títeres, marionetas…), las literaturas (los ensayos), la plástica (sobre todo el abstracto). Y no temer de ellas ya que hay veces en que las cosas más inexactas pueden ser las más rigurosas. Hay que delirar la ciencia.
Bibliografía
• Baremblitt, Gregorio F. Psicoanálisis y Esquizoanálisis. Ensayo de comparación crítica. Ed. Madres de Plaza de Mayo. 2004. Bs As. Argentina.
• Guattari, Félix. Caosmosis. Ed. Manantial. Bs. As. 1996.
• Kesselman, Hernán. Artículo: Reportaje Imaginario a Félix Guattari. www.psicoargonautas.com.ar. 2007.
• Mony Elkaim e Isabelle Stengers. Artículo: Du mariage des hetérogènes. www.revue-chimeres.fr. 2008