En éstos años de sumergirme en lo esquizoanalítico, en varias instancias me sentí perdido. Queriendo hacer una clínica meramente esquizoanalítica, sentía que me acercaba pero a la vez me alejaba. Tomaba los encuadres psicoanalíticos y los torcía lo más que podía, a la vez temía no alejarme demasiado pero no caer en los riesgos del posmodernismo, de las modas, de los avatares del centralismo y congelantes abordajes de lo mismo. Busqué a qué escuela afincarme, por países, o por formas de tomarlos: sean afines al arte, a la política, a lo institucional, al EMDR, al psicoanálisis, a lo académico, al cine y así eternamente... Obsesionado por la técnica quería que alguien me diga ¡cómo!... Se hace, se piensa, se siente. Y así sustantivamente (como decía el Chavo del 8).
Los que tengan el oído más afilado o la visión o la piel más sensible, que reverberan lo que acontece se darán cuenta que no es la oferta programa de lo esquizoanalítico lo que genera (o sí, ya lo veremos) tal estado. Es que por la paranoia detrás del neurótico que quería volver a la fuente, al origen, a la escuela, a la exégesis, a la religión, al padre, al hombre, al nombre, a la ley.
Hoy, tal vez más fluido trato de tener una ética, que afine la estética que habilite para provocar algo... intervenir, meter mano (meta_fora-camente hablando), una mirada, palabra. Que no es una escuela, porque no hay escuelas, que no hay permisiones, ni ley mayor que tatuarse, que no hay un sabio al que seguir, groupies de lo intelectual.
Construye sin dañar, capta tus moléculas a-significantes pero intensas, precursoras oscuras, tus orbitaciones potenciales, interviene con valor y cuidado... y por último no temas en sentirte perdid@ es algo que te hará crecer, tal vez sea que has salido a hacer una cartografía, que eres tú quien ha borrado la línea del horizonte trazando uno nuevo... Perderse para encontrar lo que aún no hay.
"[...]una brújula de amor, es todo lo que llevo.[...]
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https://youtu.be/BqNaoLThMy0