sábado, 19 de abril de 2014
Intervención
Cada lugar donde se caiga a realizar una intervención antes de ser un molde de lo que acontece en la clínica pensarlo en laboratorio donde se vean las partículas que forman la singularidad-subjetiva. Qué se fuga, qué se rompe, qué pasa, qué no, qué es lo que obtura, que nueva formación puede aparecer. “Nunca nos han invitado a un laboratorio de partículas y moléculas libidinales” Clama Thomas Abraham. Pensar entonces que habilitar este laboratorio implica contar con la contaminación, la asepsia siempre ha sido contraria a toda experimentación, con la novedad y con lo azaroso. E incluso hay otras formas-imágenes de pensar el campo en intervención: el desierto. Paso de lado, ya no me dejas respirar… desierto, desierto. Entre estas desterritorializaciones, el deseo se vuelve nómade. Por lo que también nos espera un mapa a trazar, una cartografía de lo que acontece en la institución, en el grupo, en la familia, en el individuo, en la sociedad toda. Arrastrar nuestros amores hasta donde no nos ahoguen, y justamente que se nos deje respirar. Un papel, una tela donde trazar el mapa, ya no más el calco. Un plano de composición que va de lo literario o lo pictórico.
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